Gestos

En nuestro trabajo diario dentro de la empresa, tendemos a formar una burbuja que, depende del tamaño que nosotros elegimos puede englobar sólo mi trabajo, mi trabajo y el de el departamento al que pertenezco, o mi trabajo, el del departamento al que pertenezco y todos los departamentos con los que interacciono.

Si mi burbuja es pequeña, mejor controlado tendré mi trabajo y no sabré ver las afecciones que trabajos de mi entorno me acabarán afectando, sólo por centrarme en "lo mío".

Si mi burbuja es muy grande, mi trabajo estará menos controlado pero tendré controladas las consecuencias que el trabajo de otros compañeros me puedan afectar.

¿Dónde está el equilibrio?

Os voy a evitar el suspense...

¡No lo sé!

Lo que sí que sé es que nuestra burbuja tiene que ser suficientemente amplia para poder detectar si alguien del entorno que nos afecta necesita ayuda.

Porque no llegue a cumplir con sus cometidos, porque no haya estado acertado en sus últimas decisiones, porque esté cuestionado su trabajo por sus superiores...

Esa persona necesita un gesto.

Esos gestos (miles) los resumo en 4 tipos:

1.      Cada vez que le ves o te cruzas con él: “Hola Gervasio, ¿cómo estás? ¿Todo bien?”

Ese gesto no sirve para nada. Lo normal es que Gervasio piense que estás deseando que le contestes “todo bien” para que no te entretenga demasiado.

2.      Cuando le ves o te cruzas con él: “Hola Gervasio, te veo agobiado, ¿Te puedo ayudar en algo?”

Este gesto mejora al anterior, tanto tú como Gervasio, sabéis que sí le puedes ayudar pero Gervasio, por las razones que sean, no se atreve a pedírtelo.

3.      Te acercas a su puesto de trabajo y le dices “Gervasio, creo que puedo ayudarte con el proyecto X, tengo un recurso más libre y te lo puedo destinar, o si quieres, nos sentamos y yo mismo puedo echarte una mano con las ideas que he estado pensando”

Gervasio ve que realmente tienes interés en ayudarle. Tu ofrecimiento puede ser o no adecuado para él, pero valora tu preocupación por su situación.

4.      Tea acercas a su puesto de trabajo y sólo dices “Gervasio” y le pasas la mano por la espalda (no es necesario más de dos movimientos arriba y abajo)

Con ese simple gesto Gervasio sabe que estás para lo que necesite, que lo que te pida no se lo vas a negar y que entiendes perfectamente su situación

Por la crisis sanitaria que estamos pasando y porque cada vez hay menos humanidad en las empresas (prefiero pensar que es por lo primero) ese gesto se ha perdido.

Nos tenemos que reeducar, En todas las empresas hay un compañero que necesita nuestra ayuda.

Comentarios

  1. Sigue así Luis, la práctica hace al maestro. Tus retratos costumbristas son hilarantes y dignos de convertir en un capítulo o dos de "The Office", hablemos con Netflix.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Luis el nuestro

Despachar