Luis el nuestro
Corría el año 1994 cuando la que era mi novia decidió mover su negocio en un piso de alquiler a uno en propiedad. En aquella época era una apuesta arriesgada, pero ella confiaba mucho en su proyección y su desarrollo profesional. Cómo era lógico (en aquella época) sus padres vinieron desde Valencia a ayudar para pintar, hacer reformas y cosas varias. Yo, que aún era estudiante, decidí parar un día a la vuelta de la “escuela” para ver cómo iban o si podía ayudar en algo. Llamé al “interfono” y oí “Quien es”, sólo contesté “soy Luis” Cuando subí, la madre de mi novia me dijo “No sé si eras Luis el nuestro o eras otra persona” Tras estar un rato ayudando en lo que pudiera, volví a mi casa a comer y le conté la anécdota a mi madre. ¡No olvidaré jamás cómo se emocionó! Sólo me dijo ¡Qué buena gente! Adoro a la que ahora es mi esposa y adoro a su familia. Dicen que cuando nos comprometemos con una persona, lo hacemos también con su familia. En mi caso esta anécdota no fue determi...